Vamos al Trabajo [Check Point 300 (CP 300)]

CP 300

CP 300

Son las 4 de la mañana. Una ciudad entera en silencio inicia su despertar. Para algunos será más que un día de trabajo y vida cotidiana, para otros será la repetición de una actividad que desearían no existiera. Un peregrinar por los bordes de una cultura que les acusa día a día de ser menos de lo que realmente son: seres humanos.

Me levanto, como lo haré desde hoy y durante unos meses 4 veces a la semana, a las  3.30 am. Busco algo abrigado para ponerme, hace frío, es invierno. Estoy listo para salir a monitorear uno de los espacios de “frontera” (si es que se puede llamar así a esto) que más que separar naciones esta separando familias, sueños, ilusiones, amistades, vidas.

Salgo armado de valor y esperando que un buenos días en árabe ayude a muchxs a sonreír y empezar su día con animo a pesar de la Ocupación.

Ahora son las 4:00 am he llegado al Check Point 300. Un lugar a través del cual pasan diariamente, desde Belén, entre 4000 y 4500 personas que van a trabajar a Jerusalén (la del este generalmente). No es su elección hacerlo, es una obligación y “privilegio” para aquellos que luego de un proceso costoso y de meses o tal vez años han obtenido un permiso de trabajo para pasar a través del muro y su punto de control, el Check Point.

Llego, tomo mi lugar y empiezo a observar el drama de miles de personas. Lo primero que veo es una entrada de metal (como una jaula) de unos 100 metros – no puedo dejar de recordar películas del Holocausto Nazi y compararlo con esto- esta jaula tiene dos entradas una “humanitaria” y otra general.

Por la “humanitaria” pasan todos los que tienen permisos especiales; enfermos, niños, ancianos etc. y por la otra todos el resto de trabajadorxs.

Luego de hacer una fila de aproximadamente 30 minutos, pasar a través de esta jaula y una puerta de metal giratoria, que se detiene cada vez que el soldado isrelí considera, hemos llegado a la mitad del recorrido. Una nueva fila nos espera para pasar los detectores de metal, esta vez todo lo metálico debe dejarse en la banda y pasar para que no suene y no tengan que retrasar a los otros 1000 trabajadorxs que vienen detrás.

Pasamos el detector de metales, ahora estamos en una nueva fila, esta vez para presentar el permiso que les permitirá entrar o no a Israel a hacer lo que hacen siempre: trabajar para vivir.

Aquí inicia una nueva etapa de este recorrido pues hay tantos permisos como imaginación. Se cuentan según las estadísticas oficiales al menos 101 tipos de permisos. Desde permisos de trabajo hasta permisos para asistir a la boda de algún familiar, amigo o simplemente para ir a estudiar. Todos otorgados por Israel.

No se debe hacer extraño que mientras uno de estos trabajadores, que muy posiblemente ha salido de su casa a eso de las 3 am para llegar puntual a su trabajo, pase por este tercer control no pueda finalizar su recorrido. Las razones: 1. su permiso a expirado porque el empleador, generalmente Israelí no lo quiere más y lo ha revocado sin decirle, 2. ha sido puesto en alguna de las 3 listas negras que hay (casi nadie sabe el criterio de estas listas). 3. No lo renovó a tiempo, 4. el permiso es desde las 7 u 8 am y no antes, entre otras muchas.

Si nada de lo anterior sucede habrán completado el paso por el CP 300 y su día seguirá hasta las 6 o 7pm, dependiendo del permiso , hora en la que deberán regresar a Palestina pues  sus permisos no los habilitan a pasar la noche en Jerusalén.

Finalmente y luego de casi una hora de puertas, controles y filas, han pasado a Israel, mas en su corazón saben que en realidad siguen estando en Palestina. El CP 300 esta 2km adentro de su propia tierra, es decir, han pasado un puesto de control de un país extranjero dentro de su propio territorio.

Ya son las 7 am el lugar empieza a verse menos lleno pero no por eso menos desagradable e inhumano. Algunxs han dicho que es como pasar la aduana de un país a otro. Yo quisiera que me mostraran que aduana queda 2km adentro de su propio país y tiene las características que describí.

Personalmente creo que llamar a esto aduana o paso fronterizo es una metáfora para calmar consciencias. Esto es ocupación y violación de los DDH no hay otro nombre y aunque la bandera de la seguridad quiera seguirse defendiendo a través de este control fronterizo no cabe duda que las personas están siendo maltratada en su más intimo lugar, su condición humana.

Muro belén.

CP 300

Las imágenes no son mías dado que no es posible sacar fotos en ese lugar. Además creo que seria morboso hacerlo.

CP 300
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